Como la luz que besa la mañana,
nacida en una noche sin estrellas,
cual transparente mariposa bella,
hincada frente a una flor que tibio
exhala,
llego a tu siempre sin batir las alas,
para ofrecerte a ti volar con ellas.
Desde el intrépido país del siempre
todo,
donde la altura pisa el firmamento,
donde el tiempo te nace eje en su
intento de reinar en lo inmenso de su modo,
te ofrezco un vértice, raíz, mis codos y
mi frente a tus plantas
rezo adentro
Nomás te ofrezco,
porque lo imposible, murió en silencio
cuando sé mirarte,
y ya no hay nada con que compararte,
aunque la nada se muestre accesible.
Me queda un beso,
no sé si es posible decirte todo lo que
puedo amarte.
Y si acaso no fuera porque existes
desde el tiempo feliz de tu verdad
cada cosa moriría lentamente
solamente de saber que tú no estás.
Y si pienso en el amor que tú me diste
es tan grande como fue mi soledad.
En un beso mi silencio se estremece
y florece como el lirio de tu altar.
Solo por ti, hoy creo en mí,
toda mi vida, sangró una herida, sin ti.
Y si acaso no fuera porque existes
desde el tiempo feliz, de tu verdad
cada cosa moriría lentamente
solamente de saber, que tú no estás.
Y si pienso que el amor que tú me diste
es tan grande como fue mi soledad
en un beso mi silencio se estremece
y florece como el lirio de tu altar.
En un beso mi silencio se estremece
y florece como el lirio de tu altar.
José Larralde (1937)
Cantautor y poeta argentino
https://www.letras.com/jose-larralde
📷 de Internet
(ante cualquier advertencia
será retirada de inmediato)


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