domingo, 28 de junio de 2026

Los nueve monstruos - César Vallejo

 

«El placer de sufrir, de odiar, me tiñe

la garganta…»

CV

Y, desgraciadamente,

el dolor crece en el mundo a cada rato,

crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,

y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces

y la condición del martirio, carnívora, voraz,

es el dolor dos veces

y la función de la yerba purísima, el dolor

dos veces

y el bien de ser, dolernos doblemente.

 

Jamás, hombres humanos,

hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,

en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!

Jamás tanto cariño doloroso,

jamás tanta cerca arremetió lo lejos,

jamás el fuego nunca

jugó mejor su rol de frío muerto!

Jamás, señor ministro de salud, fue la salud

más mortal

y la migraña extrajo tanta frente de la frente!

Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,

el corazón, en su cajón, dolor,

la lagartija, en su cajón, dolor.

 

Crece la desdicha, hermanos hombres,

más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece

con la res de Rosseau, con nuestras barbas;

crece el mal por razones que ignoramos

y es una inundación con propios líquidos,

con propio barro y propia nube sólida!

Invierte el sufrimiento posiciones, da función

en que el humor acuoso es vertical

al pavimento,

el ojo es visto y esta oreja oída,

y esta oreja da nueve campanadas a la hora

del rayo, y nueve carcajadas

a la hora del trigo, y nueve sones hembras

a la hora del llanto, y nueve cánticos

a la hora del hambre y nueve truenos

y nueve látigos, menos un grito.

 

El dolor nos agarra, hermanos hombres,

por detrás, de perfil,

y nos aloca en los cinemas,

nos clava en los gramófonos,

nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente

a nuestros boletos, a nuestras cartas;

y es muy grave sufrir, puede uno orar…

Pues de resultas

del dolor, hay algunos

que nacen, otros crecen, otros mueren,

y otros que nacen y no mueren, otros

que sin haber nacido, mueren, y otros

que no nacen ni mueren (son los más).

Y también de resultas

del sufrimiento, estoy triste

hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,

de ver al pan, crucificado, al nabo,

ensangrentado,

llorando, a la cebolla,

al cereal, en general, harina,

a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,

al vino, un ecce-homo,

tan pálida a la nieve, al sol tan ardido!

 

¡Cómo, hermanos humanos,

no deciros que ya no puedo y

ya no puedo con tanto cajón,

tanto minuto, tanta

lagartija y tanta

inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!

Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?

¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,

hay, hermanos, muchísimo que hacer.

 


César Vallejo (1892-1938)

Poeta peruano

https://www.culturagenial.com/es/poemas-de-cesar-vallejo/

📷 fotografía del autor 

tomada de Internet

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jueves, 25 de junio de 2026

A veces - Consuelo Tomás

 

Suelo ser una mancha

con forma de ave o mariposa

un charco de minucias

un ramillete de olvidos

una canción rota por los lados.

 

Río a carcajadas

¿por qué no?

reír es una forma

de soltar los animales presos en el alma

entonces el rostro me cambia de forma

pierde su manera de tristeza mal copiada por los genes

imperfecto dibujo

con su medialuna y sus burbujas.

 

Lloro

¿por qué no?

cuando se bebe vino tinto

se tienen treinta y tantos años

y el mundo duele con sus cuatro esquinas artilladas

esta agua del ojo

justifica la pena de todas las ausencias

instaladas

entre la piel y los pasos.



 

Consuelo Tomás (1957)

Poeta panameña

https://poesiamaspoesia.com/172-poesia-mas-poesia-consuelo-tomas/

📷 de Internet

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jueves, 18 de junio de 2026

Accidentes nocturnos - Ida Vitale

 

Palabras minuciosas, si te acuestas

te comunican sus preocupaciones.

Los árboles y el viento te argumentan

juntos diciéndote lo irrefutable

y hasta es posible que aparezca un grillo

que en medio del desvelo de tu noche

cante para indicarte tus errores.

Si cae un aguacero, va a decirte

cosas finas, que punzan y te dejan

el alma, ay, como un alfiletero.

Sólo abrirte a la música te salva:

ella, la necesaria, te remite

un poco menos árida a la almohada,

suave delfín dispuesto a acompañarte,

lejos de agobios y reconvenciones,

entre los raros mapas de la noche.

Juega a acertar las sílabas precisas

que suenen como notas, como gloria,

que acepte ella para que te acunen,

y suplan los destrozos de los días.

 



Ida Vitale

Poeta uruguaya

https://www.culturagenial.com/es/ida-vitale-poemas/

https://www.poemas-del-alma.com/ida-vitale.htm

📷 de Internet

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lunes, 15 de junio de 2026

Rezo adentro - José Larralde

 

Como la luz que besa la mañana,

nacida en una noche sin estrellas,

cual transparente mariposa bella,

hincada frente a una flor que tibio exhala,

llego a tu siempre sin batir las alas,

para ofrecerte a ti volar con ellas.

 

Desde el intrépido país del siempre todo,

donde la altura pisa el firmamento,

donde el tiempo te nace eje en su intento de reinar en lo inmenso de su modo,

te ofrezco un vértice, raíz, mis codos y mi frente a tus plantas

rezo adentro

 

Nomás te ofrezco,

porque lo imposible, murió en silencio

cuando sé mirarte,

y ya no hay nada con que compararte, aunque la nada se muestre accesible.

 

Me queda un beso,

no sé si es posible decirte todo lo que puedo amarte.

Y si acaso no fuera porque existes

desde el tiempo feliz de tu verdad

cada cosa moriría lentamente

solamente de saber que tú no estás.

 

Y si pienso en el amor que tú me diste

es tan grande como fue mi soledad.

En un beso mi silencio se estremece

y florece como el lirio de tu altar.

 

Solo por ti, hoy creo en mí,

toda mi vida, sangró una herida, sin ti.

Y si acaso no fuera porque existes

desde el tiempo feliz, de tu verdad

cada cosa moriría lentamente

solamente de saber, que tú no estás.

 

Y si pienso que el amor que tú me diste

es tan grande como fue mi soledad

en un beso mi silencio se estremece

y florece como el lirio de tu altar.

 

En un beso mi silencio se estremece

y florece como el lirio de tu altar.

 


 

José Larralde (1937)

Cantautor y poeta argentino

https://www.letras.com/jose-larralde

📷 de Internet

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miércoles, 10 de junio de 2026

Elegía de un madrigal - Antonio Machado

 

Recuerdo que una tarde de soledad y hastío,

¡oh tarde como tantas!, el alma mía era,

bajo el azul monótono, un ancho y terso río

que ni tenía un pobre juncal en su ribera.

¡Oh mundo sin encanto, sentimental inopia

que borra el misterioso azogue del cristal!

¡Oh el alma sin amores que el Universo copia

con un irremediable bostezo universal!

 

Quiso el poeta recordar a solas,

las ondas bien amadas, la luz de los cabellos

que él llamaba en sus rimas rubias olas.

Leyó... La letra mata: no se acordaba de ellos...

Y un día? como tantos?, al aspirar un día

aromas de una rosa que en el rosal se abría,

brotó como una llama la luz de los cabellos

que él en sus madrigales llamaba rubias olas,

brotó, porque un aroma igual tuvieron ellos...

Y se alejó en silencio para llorar a solas.



 

Antonio Machado (1875-1939)

Poeta español

https://www.poemas-del-alma.com/antonio-machado.htm

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domingo, 7 de junio de 2026

Alta hora de la noche - Roque Dalton

 

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre

porque se detendría la muerte y el reposo.

 

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,

sería el tenue faro buscado por mi niebla.

 

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.

Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

 

No dejes que tus labios hallen mis once letras.

Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

 

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto,

desde la oscura tierra vendría por tu voz.

 

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre.

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.




Roque Dalton (1935-1975)

Poeta salvadoreño

📷 Fotografía del autor

tomada de Internet

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miércoles, 3 de junio de 2026

Tal vez te olvide... - Eileen Ovalle

 

Hoy voy a despintar de las paredes
las sombras desteñidas de un recuerdo,
que llegan a danzar todas las noches
al ritmo del latido de mi pecho.

Porque este corazón llora en silencio
queriendo retenerte en el olvido...
sediento de tu amor y de tus besos
buscando tu mirada en el vacío.

Y huele tanto a ti en esta alcoba
que siento que me estoy volviendo loca,
de tanta soledad en esta cama...
y todo este sentir que parte el alma.

Jamás me conformé con tanta ausencia
y menos con tu historia a la deriva...
pues llego a desangrar en la tormenta
al brote de mi piel y mis heridas.

Y el pulso del reloj (que no se calla)
contando los minutos más amargos,
las horas y el dolor haciendo mella
y el tiempo acariciando tus recuerdos.

Tal vez va a amanecer después del llanto
o un poco más allá de mis suspiros...
tal vez después de ti y mi quebranto
yo logre apaciguar estos gemidos.

Y pueda pronunciar tu dulce nombre
sin lágrimas de pena y de nostalgia,
y llegue a silenciar esta costumbre
que tengo de escribirte con el alma!



Eileen Ovalle (1963-2025)

Poeta y escritora guatemalteca

https://paralelosescondidos.blogspot.com/

📷 de Internet

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