Cuando sepas que he muerto no pronuncies
mi nombre
porque se detendría la muerte y el
reposo.
Tu voz, que es la campana de los cinco
sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi
niebla.
Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan,
tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis once
letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el
silencio.
No pronuncies mi nombre cuando sepas que
he muerto,
desde la oscura tierra vendría por tu
voz.
No pronuncies mi nombre, no pronuncies
mi nombre.
Cuando sepas que he muerto no pronuncies
mi nombre.
Roque Dalton (1935-1975)
Poeta salvadoreño
📷 Fotografía del autor
tomada de
Internet
(ante cualquier advertencia
será retirada de inmediato)













