Recuerdo que una tarde de soledad y
hastío,
¡oh tarde como tantas!, el alma mía era,
bajo el azul monótono, un ancho y terso
río
que ni tenía un pobre juncal en su
ribera.
¡Oh mundo sin encanto, sentimental
inopia
que borra el misterioso azogue del
cristal!
¡Oh el alma sin amores que el Universo
copia
con un irremediable bostezo universal!
Quiso el poeta recordar a solas,
las ondas bien amadas, la luz de los
cabellos
que él llamaba en sus rimas rubias olas.
Leyó... La letra mata: no se acordaba de
ellos...
Y un día? como tantos?, al aspirar un
día
aromas de una rosa que en el rosal se
abría,
brotó como una llama la luz de los
cabellos
que él en sus madrigales llamaba rubias
olas,
brotó, porque un aroma igual tuvieron
ellos...
Y se alejó en silencio para llorar a
solas.
Antonio Machado (1875-1939)
Poeta español
https://www.poemas-del-alma.com/antonio-machado.htm
📷 de Internet
(ante cualquier advertencia
será retirada de inmediato)


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